Shein cerró este martes su primera jornada en la Bolsa de Hong Kong con una caída del 0,12 %, en un debut muy esperado después de varios años de intentos fallidos para cotizar en otros mercados.
Las acciones comenzaron a negociarse a 48,56 dólares hongkoneses por título, el mismo precio fijado por la compañía para su oferta pública inicial. Durante los primeros compases de la sesión llegaron a retroceder cerca de un 10 %, aunque posteriormente recuperaron buena parte de esas pérdidas.
El estreno bursátil llega con una valoración muy inferior a la que la empresa alcanzó hace cuatro años. Desde su máximo de 2022, la valoración de Shein se ha reducido aproximadamente un 73 %.

Un debut marcado por la volatilidad
La compañía puso a la venta alrededor de 280 millones de acciones. Con el precio fijado para la operación, la colocación permitió recaudar aproximadamente 1.735 millones de dólares y situó la valoración de mercado en torno a 26.305 millones.
La cifra queda muy lejos de los 98.200 millones de dólares en los que llegó a estar valorada Shein en 2022.
Antes incluso del inicio oficial de la cotización ya se habían observado señales de presión. Según había adelantado el South China Morning Post, las acciones llegaron a retroceder hasta un 28 % en el denominado mercado gris, donde algunos inversores negocian valores antes de que empiecen a cotizar oficialmente.
Compensaciones para inversores estratégicos
Los términos de la operación contemplan pagos de hasta 3.500 millones de dólares, tanto en efectivo como en acciones, destinados a compensar a determinados inversores estratégicos por la pérdida de valoración acumulada.
Esa cantidad es prácticamente el doble de lo captado mediante la salida a bolsa.
Entre los principales apoyos financieros aparecen fondos como General Atlantic y Tiger Capital, además de grupos chinos como Boyu y Tencent.
En conjunto, estos inversores han comprometido unos 383 millones de dólares para asegurarse alrededor del 22 % de las acciones ofertadas inicialmente.
Ese porcentaje podría reducirse si Shein utiliza la opción de sobreasignación prevista para emitir hasta 42 millones de títulos adicionales.
Hong Kong, destino final tras los intentos fallidos
La salida a bolsa pone fin a un proceso largo y complicado.
Shein había intentado anteriormente cotizar en Nueva York y posteriormente exploró una operación en Londres. En este último caso, la intervención de los reguladores chinos terminó dificultando el proceso.
La compañía decidió finalmente apostar por Hong Kong, una plaza que permite mantener acceso a inversores internacionales y, al mismo tiempo, operar bajo una mayor cercanía regulatoria con China.
Más presión en Estados Unidos y Europa
La empresa se enfrenta además a un escenario más exigente en dos de sus principales mercados.
Estados Unidos representa aproximadamente el 24 % de sus ingresos y Europa alrededor del 35 %. Ambos territorios han eliminado determinadas exenciones arancelarias a paquetes de bajo valor que habían favorecido el crecimiento de plataformas internacionales de comercio electrónico.
En Estados Unidos, los ingresos de Shein ya registraron una caída del 14 % durante el primer trimestre.
La compañía ha advertido que parte de los costes adicionales acabarán trasladándose al consumidor. En Europa anticipa además un efecto negativo a corto plazo sobre las ventas.
Margen más estrecho y mayor competencia
Shein también está soportando una reducción de su rentabilidad. Su margen neto pasó del 8,7 % al 4,9 % durante 2025, en un contexto de mayores gastos logísticos y de marketing.
A ello se suma la presión de competidores como Temu, además de grandes grupos tradicionales de moda como Inditex.
Pese a este entorno, la compañía continúa siendo uno de los grandes actores mundiales de la moda rápida. Según datos de la consultora china CIC, Shein cuenta con una cuota global aproximada del 1,9 %, por detrás de Nike, con un 3 %, e Inditex, con un 2,5 %.
Fundada en 2012 por Chris Xu bajo el nombre de SheInside, la compañía vivió su gran expansión durante la pandemia gracias al crecimiento del comercio electrónico. Su debut bursátil abre ahora una nueva etapa, aunque el mercado ha dejado claro desde el primer día que los inversores mantienen una postura mucho más prudente que hace unos años.
