Sánchez descarta que existan pruebas de una implicación de Marruecos en la crisis migratoria de Ceuta

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha asegurado este jueves que el Ejecutivo no dispone de pruebas que permitan concluir que las autoridades de Marruecos planificaron o llevaron a cabo la entrada masiva de migrantes registrada en Ceuta el pasado 30 de julio.

Durante su comparecencia ante el pleno del Congreso para informar sobre la situación en la ciudad autónoma, Sánchez ha explicado que el Gobierno actuaría con contundencia si llegaran a aparecer evidencias sólidas que demostraran una participación de las autoridades marroquíes en lo sucedido.

El jefe del Ejecutivo ha defendido que España no ha evitado enfrentarse a otros gobiernos extranjeros cuando las circunstancias lo han requerido, pero ha insistido en que cualquier decisión de este tipo debe apoyarse en hechos contrastados.

En este sentido, ha recordado la participación española en la guerra de Irak y ha señalado que aquel conflicto estuvo sustentado en pruebas que posteriormente se demostraron falsas. Sánchez ha utilizado este precedente para defender la necesidad de actuar únicamente cuando existan evidencias suficientemente acreditadas.

El Gobierno revisará la cooperación con Marruecos

Según ha explicado el presidente, hasta el momento ninguna institución ni gobierno extranjero ha trasladado a España pruebas concluyentes que permitan atribuir a Marruecos la planificación o ejecución de la crisis migratoria.

Sin embargo, Sánchez considera que los acontecimientos obligan a revisar algunos aspectos de la relación entre ambos países. El Ejecutivo trabaja ahora en la revisión de los mecanismos de coordinación y alerta existentes con las autoridades marroquíes con el objetivo de reforzar las garantías ante posibles situaciones similares.

El presidente ha defendido al mismo tiempo la importancia de mantener unas relaciones de buena vecindad con Marruecos, aunque ha reconocido que la cooperación deberá adaptarse después de lo ocurrido en Ceuta.

La entrada masiva de personas procedentes de territorio marroquí a finales de julio provocó una situación excepcional en la ciudad autónoma y ha centrado durante las últimas semanas buena parte del debate político sobre inmigración, seguridad fronteriza y relaciones diplomáticas.

España convocó a la embajadora de Marruecos

Sánchez también ha revelado durante su intervención que el Gobierno convocó el pasado 21 de agosto a la embajadora de Marruecos en España, Karima Benyaich.

La decisión se produjo después de unas declaraciones realizadas por los ministros marroquíes de Justicia, Abdellatif Ouahbi, y de Asuntos Islámicos, Ahmed Toufiq, relacionadas con la soberanía de Ceuta y Melilla.

El presidente ha calificado esas manifestaciones de «inaceptables» y ha asegurado que el Ejecutivo español las rechazó de manera tajante.

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La convocatoria de Benyaich no había sido confirmada públicamente hasta ahora. El pasado 28 de agosto, el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, había explicado en el Congreso que este tipo de contactos diplomáticos rara vez se hacen públicos, sin precisar entonces si la representante marroquí había sido llamada por el Gobierno.

La comparecencia de Sánchez se produce algo más de un mes después de la llegada masiva de migrantes a Ceuta y en un contexto marcado por el debate sobre la respuesta del Ejecutivo, la cooperación fronteriza con Marruecos y las medidas necesarias para evitar que pueda repetirse una situación de características similares.

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