La NASA prepara el lanzamiento del telescopio Roman para explorar miles de galaxias

La NASA ultima los preparativos para enviar al espacio el telescopio Nancy Grace Roman, un nuevo observatorio diseñado para estudiar grandes regiones del universo y ampliar el conocimiento sobre cuestiones como la energía oscura, los exoplanetas y la evolución de las galaxias.

El lanzamiento está previsto para este domingo a las 7:26 horas de la costa este de Estados Unidos (11:26 GMT). El telescopio viajará a bordo de un Falcon Heavy de SpaceX desde el Centro Espacial Kennedy, situado en Cabo Cañaveral, Florida.

La misión recibió esta semana la autorización definitiva después de superar la última revisión de preparación. El calendario supone además un adelanto de nueve meses respecto a los planes iniciales de la agencia espacial estadounidense.

Un campo de visión mucho mayor que el del Hubble

Una de las principales características del Nancy Grace Roman será su enorme capacidad para estudiar amplias zonas del cielo. Su campo de visión será aproximadamente cien veces superior al del telescopio espacial Hubble.

Esta diferencia permitirá realizar grandes estudios panorámicos y localizar fenómenos u objetos interesantes que posteriormente podrán ser analizados con mayor detalle mediante otros observatorios.

Según las estimaciones de la NASA, Roman será capaz de obtener en apenas un mes imágenes correspondientes a una superficie del cielo 50 veces superior a la observada por el Hubble durante tres décadas.

El nuevo telescopio también podría detectar hasta la mitad de las estrellas existentes en la Vía Láctea.

Su enorme capacidad científica tendrá como consecuencia una producción igualmente elevada de información: se calcula que enviará alrededor de 11 terabytes de datos diariamente, un volumen comparable a unas 350 películas en resolución 4K Ultra HD cada día.

Viaje hacia el punto de Lagrange L2

Tras abandonar la Tierra, Roman necesitará aproximadamente cien días para alcanzar su posición de trabajo.

El observatorio se instalará en las proximidades del denominado punto de Lagrange L2, una región gravitacionalmente estable del sistema formado por el Sol y la Tierra que también resulta especialmente adecuada para otros grandes telescopios espaciales.

Desde allí comenzará sus investigaciones sobre algunos de los grandes interrogantes de la astronomía moderna.

Entre sus objetivos estará el estudio de más de 2.000 galaxias para obtener información que permita comprender mejor la expansión del universo y el comportamiento de la energía oscura.

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Una nueva herramienta para buscar exoplanetas

Roman también desempeñará un papel importante en la investigación de planetas situados fuera del sistema solar.

Para ello contará con un coronógrafo, un instrumento diseñado para bloquear gran parte de la intensa luz procedente de una estrella. Al reducir ese brillo, los científicos pueden observar con mayor claridad objetos mucho menos luminosos situados en sus proximidades, incluidos determinados exoplanetas.

La misión está concebida para complementar el trabajo desarrollado por otros observatorios espaciales. Roman podrá explorar grandes regiones rápidamente y ayudar a identificar objetivos que posteriormente puedan ser estudiados con instrumentos especializados.

El centro de la Vía Láctea, entre sus prioridades

Durante sus primeros cinco años de funcionamiento, una de las principales tareas del telescopio será estudiar el centro de nuestra galaxia.

Roman observará esta región de la Vía Láctea con una frecuencia aproximada de una medición cada 12,5 minutos. Este seguimiento permitirá registrar cambios y fenómenos que serían difíciles de detectar mediante observaciones más espaciadas.

Una vez completada esta primera etapa, los responsables científicos podrán modificar las prioridades de la misión dependiendo de los descubrimientos realizados.

Una misión diseñada para durar una década

La NASA calcula que el combustible disponible permitirá mantener operativo el telescopio durante aproximadamente diez años. No obstante, Roman ha sido diseñado teniendo en cuenta la posibilidad de realizar un futuro reabastecimiento.

Actualmente, la agencia estadounidense no dispone de un sistema operativo para prestar este tipo de servicio a observatorios situados en L2, aunque el diseño deja abierta esa posibilidad para el futuro.

El telescopio lleva el nombre de Nancy Grace Roman, primera astrónoma jefe de la NASA y una figura fundamental en el desarrollo del programa de astronomía espacial estadounidense durante las décadas de 1960 y 1970.

Con su combinación de gran campo de visión, capacidad para estudiar galaxias y herramientas para investigar exoplanetas, Roman está llamado a convertirse en uno de los principales instrumentos científicos de la NASA para explorar el universo durante la próxima década.

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