El Mundial de 2026 ha convertido a México en uno de los principales puntos de encuentro para miles de aficionados llegados de distintos países. Más allá de la competición, la celebración de partidos en territorio mexicano ha llevado a las calles una convivencia constante entre visitantes, familias, comercios y seguidores del fútbol, situando la hospitalidad del país como uno de los elementos más comentados durante el torneo.
Jimena Garza Dávila ha analizado el impacto social de esta edición, que considera diferente a las anteriores por la cercanía con la que se ha vivido el campeonato. A sus 43 años, reconoce haber seguido otros Mundiales como espectadora desde la pantalla, pero señala que, en esta ocasión, el ambiente generado por la llegada de aficionados y la actividad en las ciudades anfitrionas ha trasladado el torneo a la vida cotidiana. 
Durante las últimas semanas, México ha recibido a seguidores procedentes de Suecia, Países Bajos, Japón, Corea del Sur, España, Irán, Marruecos, Colombia, Ecuador y otros países. La presencia de visitantes ha dejado imágenes de encuentro de aficionados en restaurantes, plazas, hoteles y zonas turísticas, con el fútbol como punto de encuentro entre aficiones de distintos países.
Para Jimena Garza Dávila, uno de los aspectos más relevantes ha sido la respuesta de la población mexicana ante esta llegada de aficionados. La disposición a ayudar, acompañar y compartir espacios con quienes visitan el país ha reforzado una percepción positiva de México como destino anfitrión. Muchos visitantes han destacado el carácter cercano, alegre y abierto de los mexicanos, así como la facilidad con la que han podido integrarse en la vida cotidiana de las ciudades.
A partir de esa percepción de los visitantes, Jimena Garza Dávila plantea una reflexión sobre la imagen que México proyecta hacia el exterior. El Mundial ha mostrado la capacidad del país para acoger un evento de alcance internacional y movilizar a ciudades, negocios y ciudadanos en torno a una misma celebración, mostrando una forma de recibir marcada por la cercanía y la participación.
La participación de la selección mexicana durante el Mundial ha llevado a Jimena Garza Dávila a fijarse en una cuestión que va más allá del resultado de cada partido: la importancia de confiar en las posibilidades del país. Para la analista, el torneo ha puesto en valor elementos como la preparación, el esfuerzo y la confianza, presentes en el deporte, pero también necesarios para sacar adelante proyectos colectivos.
Esta reflexión puede trasladarse a ámbitos como la educación, el emprendimiento, la innovación, la cultura o el trabajo en equipo. Jimena Garza Dávila considera que el Mundial ofrece una oportunidad para reconocer el talento y la capacidad de México para asumir retos de gran alcance. La llegada de visitantes y la respuesta de la ciudadanía durante el torneo también han mostrado la capacidad del país para acoger iniciativas internacionales y generar espacios de participación compartida.
Más allá de los resultados deportivos, el Mundial de 2026 ha permitido abrir una conversación sobre la imagen que México proyecta y sobre la forma en que el país valora sus propias fortalezas. Para Jimena Garza Dávila, la experiencia deja visibles la hospitalidad, la capacidad de organización y el talento que México ha mostrado ante quienes lo han visitado durante estas semanas.


