Viajar al extranjero para practicar idiomas gana terreno entre los jóvenes españoles

Las estancias internacionales para estudiar idiomas están cambiando. Para muchos jóvenes españoles, viajar a un país de habla inglesa ya no tiene como principal finalidad comenzar a aprender el idioma, sino utilizar en situaciones reales los conocimientos adquiridos previamente en colegios, institutos, internet y otros entornos digitales.

Más de 50.000 estudiantes han participado este verano en cursos de idiomas, campamentos o estancias académicas en destinos como Estados Unidos, Canadá, Irlanda y Reino Unido. Además de mejorar la expresión oral, estas experiencias permiten entrar en contacto con otras culturas y ganar autonomía.

De los cursos de verano al año académico

El tipo de programa elegido por las familias también está evolucionando. Emilio Bordona, presidente de la Asociación de Empresas de Programas en el Extranjero (ASEPROCE), señala que las estancias de verano son ahora más cortas.

Frente a los programas de aproximadamente un mes que eran habituales hace años, actualmente tienen mayor presencia las experiencias de dos o tres semanas. En algunos casos funcionan como preparación para una estancia académica posterior de nueve meses o un curso completo.

Alrededor de 20.000 estudiantes españoles cursan cada año un año académico en otro país. Entre los participantes son habituales los alumnos de cuarto de ESO y de Bachillerato.

Estas experiencias aportan además competencias que van más allá del idioma, como capacidad de adaptación, independencia, apertura cultural o resiliencia.

Estados Unidos, Canadá e Irlanda ganan protagonismo

Los destinos también han experimentado cambios. Estados Unidos continúa recibiendo numerosos estudiantes españoles gracias, entre otros factores, a su amplia oferta de institutos.

Canadá ha ganado protagonismo por las características de su sistema educativo, mientras que Irlanda se ha beneficiado del retroceso experimentado por Reino Unido después del Brexit.

ASEPROCE destaca también las facilidades existentes para convalidar los estudios realizados en Estados Unidos, Canadá e Irlanda con el sistema español. En Reino Unido, este procedimiento resulta más complejo.

Más allá de cuestiones políticas, el precio continúa siendo uno de los principales condicionantes a la hora de escoger destino y duración.

Hablar el idioma se convierte en la prioridad

El incremento de la enseñanza bilingüe durante las últimas décadas ha contribuido a elevar el nivel previo con el que los estudiantes afrontan estas experiencias.

A ello se suma una exposición cotidiana mucho mayor al inglés y otros idiomas mediante redes sociales, contenidos audiovisuales en versión original, videojuegos, plataformas digitales e internet.

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El reto se desplaza así desde memorizar vocabulario o estructuras gramaticales hacia desarrollar la capacidad para comunicarse espontáneamente.

Un informe de la plataforma Preply señala que cerca del 41 % de la población española reconoce haber olvidado una parte importante del idioma extranjero estudiado durante su etapa escolar. Su responsable de Marca, Sofía Tavares, defiende por ello un modelo que otorgue mayor importancia a la conversación y al uso práctico.

Education First (EF) también destaca que los viajes y la convivencia en contextos multiculturales aumentan la necesidad de desenvolverse con confianza y autonomía en otros idiomas.

Dos décadas de expansión de la enseñanza bilingüe

España cuenta con una larga trayectoria de programas bilingües. En 1996 comenzó el Programa Educativo Bilingüe desarrollado mediante la colaboración del Ministerio de Educación y la Fundación British Council.

La Comunidad de Madrid puso en marcha posteriormente, durante el curso 2004-2005, su programa de colegios públicos bilingües, al que siguieron iniciativas de otras comunidades autónomas.

Según datos de la Asociación Enseñanza Bilingüe, más de 1,5 millones de alumnos estudian actualmente en programas de este tipo distribuidos entre unos 7.300 centros.

El precio continúa siendo la principal barrera

Estudiar un curso académico completo fuera de España puede suponer un desembolso de entre 14.000 y 25.000 euros, una cantidad que deja estas experiencias fuera del alcance de numerosas familias.

Desde ASEPROCE reclaman una mayor participación de las administraciones mediante programas de ayudas. Algunas instituciones públicas, como el Cabildo de Tenerife y determinados ayuntamientos gallegos, ya cuentan con iniciativas de este tipo.

La tendencia refleja, en cualquier caso, una transformación en el aprendizaje de idiomas: para una parte creciente de los jóvenes, la estancia internacional ya no representa el primer contacto con una lengua extranjera, sino la oportunidad de convertir los conocimientos adquiridos durante años en una herramienta real de comunicación.

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