Factura electrónica para autónomos y ley creación de empresas: guía para cumplir con las nuevas obligaciones

La digitalización de la gestión empresarial en España está entrando en una nueva etapa. Autónomos y empresas deben prepararse para un escenario en el que emitir una factura ya no consistirá únicamente en generar un documento y enviarlo al cliente. La factura electrónica para autónomos, junto con los nuevos requisitos de los programas de facturación, obliga a revisar las herramientas utilizadas y la manera en que se conectan los diferentes procesos administrativos.

La denominada ley creación de empresas, la Ley 18/2022 de creación y crecimiento de empresas, estableció la obligación de utilizar factura electrónica en las relaciones comerciales entre empresarios y profesionales. Su desarrollo reglamentario mediante el Real Decreto 238/2026 ha concretado el funcionamiento del sistema, que contempla tanto plataformas privadas como una solución pública de facturación electrónica.

¿Cuándo será obligatoria la factura electrónica?

La implantación no se produce simultáneamente para todos. La normativa establece que la obligación producirá efectos primero para empresarios y profesionales con una facturación anual superior a ocho millones de euros y posteriormente para el resto. Los plazos establecidos son, respectivamente, de uno y dos años desde la aprobación del desarrollo reglamentario, sujetos a las condiciones previstas en la propia ley.

Además, las nuevas facturas B2B deberán manejarse mediante formatos electrónicos estructurados. El desarrollo reglamentario contempla formatos como UBL, CII, EDIFACT y Facturae.

Por ello, autónomos y empresas deberían comprobar con suficiente antelación que sus herramientas podrán adaptarse a estos requisitos.

Factura electrónica, VeriFactu y ERP: diferencias importantes

Aunque suelen aparecer juntos, no significan lo mismo.

La factura electrónica regula cómo se generan, transmiten y reciben determinadas facturas entre empresas y profesionales. VeriFactu, por su parte, se encuadra en los requisitos aplicables a los sistemas informáticos de facturación y a la integridad y trazabilidad de sus registros.

Un ERP tiene un alcance mucho mayor. Su función es conectar diferentes áreas de una organización: facturación, ventas, compras, contabilidad, clientes, proveedores, almacenes e incluso otras soluciones relacionadas con recursos humanos y nóminas.

Por tanto, cumplir con la factura electrónica no exige necesariamente implantar un gran ERP, pero aprovechar el cambio para integrar procesos puede aportar ventajas adicionales.

¿Por qué puede ser útil centralizar la gestión?

Imaginemos una pyme dedicada a la distribución. Cuando vende 100 unidades, la operación afecta simultáneamente a ventas, facturación, cobros e inventario.

Si cada departamento utiliza un programa independiente, será necesario trasladar información entre diferentes sistemas. Con un ERP correctamente configurado, una misma operación puede actualizar diferentes áreas y reducir la introducción manual de datos.

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Una asesoría presenta necesidades diferentes. En este caso puede resultar prioritario integrar documentación, facturación y contabilidad con las herramientas utilizadas para gestionar a sus clientes.

En una empresa logística, en cambio, el control de almacenes adquiere mayor importancia: entradas y salidas, ubicaciones, pedidos y existencias deben estar coordinados con las operaciones comerciales.

Integrar nóminas, facturación y almacén

La integración es precisamente uno de los criterios que deberían considerarse al seleccionar software.

Una empresa puede mantener un programa especializado de nóminas y conectarlo con su sistema de gestión. Del mismo modo, el ERP puede incorporar o integrarse con herramientas de facturación adaptadas a los nuevos requisitos normativos.

Esto permite evitar uno de los problemas habituales de la digitalización empresarial: tener muchas aplicaciones que funcionan correctamente por separado, pero que obligan a copiar continuamente información de unas a otras.

Cumplir la normativa y mejorar la gestión

La factura electrónica obligatoria supone una adaptación tecnológica, pero también ofrece una oportunidad para revisar procesos que llevan años realizándose manualmente.

El propio desarrollo normativo destaca entre los objetivos del sistema una mayor trazabilidad de facturas y pagos, junto con la reducción de determinadas tareas administrativas y una mayor eficiencia operativa.

Para autónomos, pymes, asesorías o empresas logísticas, el reto no debería limitarse a encontrar un programa que permita cumplir la normativa. Integrar facturación electrónica, VeriFactu, ERP, nóminas y gestión de almacenes de acuerdo con las necesidades reales del negocio puede reducir duplicidades y facilitar una visión mucho más completa de la actividad empresarial.

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