Indra, compañía española especializada en tecnología y defensa, ha arrancado la semana con un fuerte retroceso bursátil, situándose entre las empresas con peor desempeño del Ibex 35 tras caer alrededor de un 2 %. El descenso llega después de que se conociera que el Gobierno de España y la OTAN han descartado elevar el gasto en Defensa hasta el 5 % del PIB, una posibilidad que había sido contemplada anteriormente. En su lugar, el Ejecutivo se compromete a alcanzar un 2,1 % del PIB, ligeramente por encima del 2 % aprobado en abril, condicionado al cumplimiento de determinados “objetivos de capacidad” a lo largo de los próximos cuatro años.

Esta decisión ha generado inquietud entre los inversores, ya que se percibe como un revés para las expectativas de un incremento notable en el presupuesto militar. Un aumento más ambicioso habría beneficiado especialmente a Indra, uno de los actores clave en los contratos públicos de defensa dentro del territorio nacional. De hecho, la semana pasada, las declaraciones del presidente Pedro Sánchez, rechazando expresamente subir el gasto al 5 %, ya desencadenaron un impacto negativo en la cotización de la tecnológica.
Desde Banco Sabadell califican la noticia como un factor negativo para Indra, ya que limita el margen de crecimiento adicional que habría generado una apuesta presupuestaria más agresiva en el ámbito militar. A pesar de ello, los analistas destacan que la inversión ya comprometida —estimada en 10.000 millones de euros— constituye una base sólida sobre la que la compañía puede continuar desarrollando su negocio en defensa. Actualmente, esta área representa un 21 % de la facturación total de Indra y contribuye con el 38 % del EBITDA.
Con la mirada puesta en el largo plazo, Indra aspira a alcanzar los 10.000 millones de euros en ingresos totales de cara a 2030, cifra que incluiría futuras adquisiciones. En su escenario más conservador, Sabadell proyecta unas ventas de 6.870 millones de euros sin considerar el crecimiento inorgánico, y calcula que el negocio de Defensa podría expandirse a un ritmo anual compuesto (CAGR) del 14 % entre 2024 y 2030.
Pese a la reacción algo fría del mercado tras el anuncio del Gobierno, los expertos subrayan que el negocio defensivo de Indra sigue estando bien posicionado. Cuenta con una cartera de contratos robusta y opera en un contexto geopolítico internacional que continúa impulsando la demanda, especialmente dentro del continente europeo.


